Caminando senderos sinuosos, alejándome cada vez más de lo que alguna vez fui. Pude adentrarme en sitios impensados, solamente por desear ser diferente. No obstante el destino, siempre aguardando con alguna trampa, saltó sobre mis planes y los torció inexorablemente.
No me importó. Después de todo, el destino es parte de nuestra propia voluntad...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario